Este domingo Roma vivirá un momento único: la canonización de Carlo Acutis, conocido como el “influencer de Dios”, que se convierte en el primer santo milenial de la Iglesia católica. Junto a él será canonizado Pier Giorgio Frassati, otro joven italiano que dejó huella por su fe y compromiso social.
Carlo, nacido en 1991 y fallecido a los 15 años por una leucemia fulminante, era un apasionado de la tecnología y la programación. Creó una página web sobre milagros eucarísticos que hoy se consulta en todo el mundo. Pero más allá de las computadoras y los videojuegos, dedicaba su tiempo a ayudar a los demás, a rezar y a vivir su fe de manera sencilla y cercana.
Su tumba en Asís, donde se lo puede ver vestido con jeans y zapatillas, se convirtió en lugar de peregrinación para miles de jóvenes que lo sienten como un modelo cercano: alguien “de la vida real” que jugaba al fútbol, amaba a los animales y vivía con alegría.
La canonización, la primera del papa León XIV, busca enviar un mensaje claro: la santidad también se encuentra en lo cotidiano y en la era digital. En Chicago, por ejemplo, niños de una escuela con su nombre lo homenajearon llevando una mochila, un balón de fútbol y un rosario, símbolos de su vida sencilla y profunda a la vez.
Con Carlo Acutis, la Iglesia presenta un santo de nuestra época: joven, conectado y auténtico. Un recordatorio de que la fe puede vivirse también en jeans, con celular en mano y con el corazón abierto a los demás.









