La crisis económica golpea con dureza al comercio de Concordia. Según datos revelados por el Centro Empleados de Comercio, el primer trimestre de 2026 cerró con una cifra alarmante: cerca de 400 trabajadores perdieron su empleo. Este número es especialmente grave si se considera que en apenas tres meses ya se superó el total de bajas de todo el año 2025, que había sido de 343.
El secretario general del gremio, Juan José Simonetti, describió un escenario de incertidumbre inédito, señalando que la magnitud de la caída supera incluso los registros de la crisis de 2001.
CRONOLOGÍA DE LA CAÍDA
El goteo de despidos fue constante desde el inicio del año, impulsado por el bajo consumo y el cierre definitivo de locales:
- Enero: 211 despidos.
- Febrero: 75 despidos.
- Marzo: Cerca de 100 despidos.
A este panorama se suma el anuncio del cierre de sucursales de empresas de trayectoria, como Tarjeta Naranja, lo que evidencia que la problemática afecta tanto a pequeños comercios de barrio como a grandes firmas.
EL IMPACTO DEL PODER ADQUISITIVO Y LOS SERVICIOS
Simonetti vinculó directamente la falta de ventas con el desfasaje entre los salarios y el costo de vida en la ciudad:
- Aumento de Servicios: Se registraron subas de entre el 600% y 700% en facturas mensuales.
- Rezagos Salariales: Los incrementos en las paritarias, condicionados por el gobierno, promedian un 5% trimestral, cifra que queda totalmente pulverizada frente a la inflación.
- Mercado Interno: «Antes entrabas a un comercio y tenías que esperar; hoy no hay nadie. Las calles desiertas obedecen a que el trabajador ya no tiene poder de compra», afirmó el dirigente.
CONCORDIA EN EL «FONDO DEL POZO»
El relevamiento surge en la misma semana en que el INDEC confirmó que Concordia es la ciudad más pobre del país, con un 49,9% de su población bajo la línea de pobreza, duplicando prácticamente el promedio nacional (28,2%).
Desde el sector mercantil advierten que no hay señales de reactivación en el corto plazo. Para el gremio, la política económica actual ha paralizado el consumo interno, motor histórico de la economía local, lo que está transformando el empleo formal en una excepción dentro de la ciudad.
«Nos decían que íbamos a crecer y que el salario subió, pero es un engaño. Cada vez nos vamos más al fondo del pozo y nos va a costar salir», concluyó Simonetti.









