El intendente de Federación y referente del Partido Justicialista, Ricardo Bravo, marcó un contundente posicionamiento político al expresar su abierto desacuerdo con las recientes medidas impulsadas por la cúpula del peronismo provincial. A través de una Carta Abierta, el jefe comunal cuestionó la conformación de una «junta de disciplina» destinada a sancionar a dirigentes y militantes del propio espacio.
Para Bravo, el fortalecimiento del movimiento no vendrá de la mano de mecanismos disciplinarios, sino de la capacidad de abrir e incluir a los sectores que quedaron relegados en los últimos procesos electorales. «No es a través de sanciones como vamos a fortalecer al peronismo; por el contrario, es momento de construir, de abrir, de incluir», sentenció.
El foco de las sanciones: contra el beneficio personal
Si bien el intendente federaense se opuso al uso de la disciplina para cercenar la participación, aclaró que las sanciones sí deben aplicarse de forma categórica en casos específicos:
- Uso del sello partidario: Apuntó contra dirigentes que utilizan la estructura del PJ para beneficio propio.
- Impacto en la militancia: Señaló que estas conductas individuales son las que realmente dañan la construcción colectiva y la credibilidad del partido ante la sociedad.
Un llamado a recuperar el territorio y la agenda social
Bravo instó a la dirigencia a abandonar las disputas internas para volver a discutir los problemas reales de los entrerrianos. En su escrito, detalló los ejes que considera urgentes para una plataforma política seria:
- Economía familiar: Abordar la crisis que impide a las familias llegar a fin de mes.
- Sector Productivo: Abrazar a industriales y pymes para fomentar la generación de empleo y evitar cierres.
- Derechos Sociales: Defender la educación y la salud como motores de ascenso social.
Falta de representación y confianza
El intendente realizó un análisis autocrítico sobre el vínculo del peronismo con la ciudadanía, afirmando que los entrerrianos no «odian» al PJ, sino que no encuentran representación ni confianza en una dirigencia que «se muestra haciendo cada cual la personal».
«La fortaleza de nuestro movimiento siempre estuvo en su capacidad de integrar, de debatir y de crecer desde la diversidad. No perdamos esa esencia», concluyó Bravo, reafirmando su compromiso con un justicialismo cercano a la gente y alejado de las lógicas de persecución interna.









