En los últimos meses, el barrio Benito Legeren atraviesa una preocupante escalada de robos que mantiene en vilo a sus habitantes. A cualquier hora del día como a la noche, vecinos y familias ven cómo aumentan los hechos delictivos, afectando tanto a viviendas particulares como a espacios públicos.
Lo más alarmante es que muchos de estos robos quedan registrados en cámaras de seguridad particulares o son presenciados directamente por los vecinos, quienes ya identifican a los responsables, en muchos casos siempre los mismos. Sin embargo, la respuesta policial resulta insuficiente. La fuerza local no da abasto para patrullar todo el barrio ni intervenir con la rapidez que los casos requieren.
Esta situación genera una creciente sensación de abandono e impotencia entre quienes viven en Benito Legeren. La gente está cansada, preocupada, y comienza a preguntarse hasta cuándo deberán seguir viviendo con miedo en sus propios hogares.
Ante estos antecedentes, los vecinos exigen una solución concreta. Se necesitan más recursos policiales, presencia sostenida de patrulleros, acciones de prevención, y sobre todo, un compromiso firme de las autoridades municipales y provinciales para devolverle al barrio la tranquilidad que merece.
No se trata de un reclamo aislado ni de un hecho puntual. Es una realidad que empeora semana tras semana, y que ya no puede ser ignorada. Es hora de que quienes tienen responsabilidad institucional escuchen a la comunidad y actúen en consecuencia.









