A raíz de la publicación de los datos de pobreza e indigencia correspondientes al primer semestre de 2025, la Universidad Católica Argentina (UCA) expresó sus dudas sobre los números oficiales. Según el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA-UCA), las tasas de pobreza e indigencia en los principales centros urbanos se habrían ubicado en un 31,6% y 6,9% de la población, respectivamente. Estas cifras representan una baja considerable respecto al 52,9% y 18,1% registrados el año anterior, lo que indica una disminución que, según el Observatorio, se concentró principalmente desde el tercer trimestre de 2024.
El Observatorio de la UCA mide la pobreza de manera multidimensional, mientras que el Indec lo hace a partir de los ingresos, lo que suele generar diferencias de interpretación. En esta ocasión, la UCA cuestionó la interpretación oficial, asegurando que los datos oficiales sobrerrepresentan el alivio social. «Aunque no se desconoce que ha habido mejoras, es necesario señalar que los números oficiales exageran la magnitud del alivio social», subrayaron desde el Observatorio dirigido por Agustín Salvia.
Para ajustar parte de este sesgo, la UCA recomendó que el Indec acelere la actualización de las canastas de referencia, revise el impacto de los cambios en los métodos de recolección de ingresos y aclare cómo estos ajustes afectan las series históricas. «En contextos de alta volatilidad, como los recientes aumentos de precios o la desaceleración inflacionaria, la medición de la pobreza por ingresos tiende a ser menos precisa», advirtieron.
Aunque la UCA reconoció avances, consideraron que el Indec debería realizar ajustes metodológicos para corregir las posibles distorsiones en los indicadores. «Esto permitirá obtener indicadores más consistentes, que reflejen con mayor claridad tanto los avances logrados como la persistencia de problemas estructurales de inclusión económica, laboral y social en Argentina», añadieron.
Salvia, en conversación con Infobae, también expresó su desconcierto sobre por qué el Indec no ha realizado las actualizaciones metodológicas necesarias. «Aunque reconozco que existe la intención de generar estadísticas fieles y confiables, parece haber problemas técnicos o falta de presupuesto que han impedido realizar estas actualizaciones. No se trata de que estén ‘mintiendo’, sino que hay ajustes metodológicos que no se han hecho de manera adecuada», explicó.
El director del Observatorio también señaló que, aunque ha habido avances importantes y el equipo técnico del Indec está comprometido con las estadísticas públicas, «en el área de estadísticas sobre pobreza aún tenemos deudas metodológicas pendientes que no son exclusivas de esta administración, sino que se arrastran desde hace años».
En su comunicado, la UCA también subrayó lo siguiente:
«Esta buena noticia debe interpretarse en el contexto de un proceso de estabilización macroeconómica caracterizado por la desaceleración de la inflación y un aumento más moderado en los precios de los bienes que componen las canastas básicas de consumo, en comparación con el índice general».
«Este cambio en los precios relativos alivió el gasto de los hogares más vulnerables y contribuyó a una recuperación verificable en los indicadores de ingresos y pobreza, en comparación con la grave situación vivida a fines de 2023 y principios de 2024».
«Es crucial diferenciar entre el fenómeno de la pobreza y su instrumento de medición».
«Un análisis más detallado de la serie estadística oficial sugiere que, aunque la caída de la pobreza es real, su magnitud está sobrerrepresentada».
«Esto se explica, en primer lugar, por una mayor captación neta de ingresos laborales y no laborales por parte de la Encuesta Permanente de Hogares (Indec), resultado de cambios en el cuestionario y un mejor registro en un contexto de menor inflación. Este avance metodológico, aunque positivo, limita la comparabilidad con series anteriores sobre ingresos, indigencia y pobreza».
«Además, se debe considerar la persistencia del uso de canastas básicas construidas con la estructura de consumo de 2004-2005, sin haberse actualizado a los datos de 2017-2018».
«Durante 2024, en un escenario de recomposición de tarifas y precios regulados, esta desactualización limita la capacidad de la medición para reflejar con precisión la situación real de los hogares».
Fuente: Uno Entre Ríos.









