La cultura y la identidad musical de la provincia de Entre Ríos registran este domingo una pérdida irreparable tras confirmarse el fallecimiento de Rubén Cuestas, a los 84 años de edad. Junto a su hermano Néstor, consolidó el histórico dúo Los Hermanos Cuestas, una de las agrupaciones folclóricas más trascendentales del litoral argentino, cuya obra excedió las fronteras de la región para inscribirse en las páginas grandes del cancionero popular nacional.
El legado de los hermanos oriundos de Diamante se distinguió de manera única por la incorporación de la imitación del canto de las aves nativas a través del silbido, una marca estética y sonora que transformó sus interpretaciones en un fiel reflejo de la geografía, el monte y los ríos entrerrianos.
Una huella imborrable en el folclore nacional
La trayectoria de Rubén Cuestas estuvo signada por una profunda defensa del patrimonio cultural y las raíces litoraleñas, llevando la chamarrita y los ritmos locales a la masividad en una época de gran florecimiento para el género:
- Proyección federal: Los Hermanos Cuestas no solo se consagraron en los festivales más importantes del país, como el Festival Nacional de Folclore de Cosquín, sino que además instalaron el paisaje sonoro de Entre Ríos en las principales plataformas discográficas y radiales del territorio argentino.
- Identidad sonora: Su propuesta artística se caracterizó por una escucha atenta y paciente de la naturaleza. Canciones como «Juan del Gualeyán» y «Chamarrita de Alcaraz» se convirtieron en auténticos himnos populares, consolidando una poética que describía con rigor y sensibilidad las vivencias del hombre de río y de campo.
El adiós a un referente ineludible
La partida de Rubén Cuestas, quien ya era parte del paisaje identitario de la provincia, generó inmediatas manifestaciones de pesar e institucionales en diversos ámbitos de la cultura y la función pública:
«Rubén era de esos artistas que no necesitaban explicar de dónde venían: sonaban a Entre Ríos desde la primera nota. Esa identidad tan clara, tan sin concesiones, es exactamente lo que hoy se lamenta y lo que, al mismo tiempo, garantiza que su obra no desaparezca con él», expresaron allegados y referentes de la música litoraleña.
Con su fallecimiento se cierra un capítulo fundamental de la música entrerriana, aunque su vasta obra fonográfica y el eco de sus silbidos continuarán vigentes como testimonio eterno de la riqueza cultural de la provincia.









