La Dirección de Áreas Naturales Protegidas —dependiente de la Secretaría de Ambiente de Entre Ríos— formalizó una agenda de trabajo conjunto con la Secretaría de Biodiversidad del Ministerio de Ambiente y Cambio Climático de la provincia de Santa Fe. El entendimiento interjurisdiccional tiene como propósito unificar criterios de conservación biológica y optimizar la administración de los ecosistemas fluviales y terrestres compartidos por ambos distritos de la región del Litoral.
Los equipos técnicos de las dos provincias iniciaron los estudios preliminares para el diseño e implementación de un marco normativo unificado, sustentado en indicadores de evaluación ambiental homologados y basados en evidencia científica.
Coordinación técnica y creación de un área de conservación compartida
El eje central de la agenda bilateral radica en la superación de los límites políticos y administrativos en favor de la protección de unidades ecológicas integrales:
- Corredor bi-provincial: Las áreas ambientales acordaron avanzar en el desarrollo formal de una nueva área natural protegida de carácter bi-provincial. Esta figura jurídica y geográfica permitirá aplicar estrategias de manejo coordinadas sobre territorios que operan de manera unificada desde una perspectiva ecosistémica y de biodiversidad, pese a estar divididos por la jurisdicción territorial de los dos estados.
- Antecedente en la región: De consolidarse el proyecto en las condiciones analizadas, esta reserva se convertirá en la segunda experiencia de conservación bi-provincial para la provincia de Entre Ríos. La primera de ellas corresponde a la Reserva de Mocoretá, un dispositivo de protección ambiental gestionado de forma articulada junto al gobierno de la provincia de Corrientes en el límite norte entrerriano.
Armonización normativa y planificación basada en evidencia
Las mesas técnicas entre Entre Ríos y Santa Fe fijaron prioridades operativas para la construcción de los marcos de análisis comparables:
Las reparticiones estatales determinaron líneas de evaluación técnica destinadas a armonizar las normativas de control vigentes en ambas costas del río Paraná. El intercambio de experiencias científicas apunta a la creación de bases de datos compartidas y mapas de riesgo comunes, herramientas críticas para el fortalecimiento de las capacidades de fiscalización frente a la pesca ilegal, la caza furtiva, la degradación de humedales y los incendios de pastizales en la región isleña.









